Las Biblias de San Vicente Ferrer en Valencia: dos manuscritos que explican su forma de predicar
Una portátil para predicar y otra para estudiar: dos piezas clave del patrimonio valenciano
Valencia conserva dos de los testimonios más valiosos de la vida de San Vicente Ferrer: sus Biblias. Una se guarda en el Archivo de la Catedral y la otra en la Universitat de València, y juntas permiten entender cómo trabajaba, estudiaba y predicaba uno de los personajes más influyentes de la historia valenciana.








Más que simples manuscritos medievales, estas obras son auténticas herramientas de trabajo que reflejan dos formas de acercarse a la palabra: la del predicador itinerante y la del estudioso.
Una Biblia para viajar y predicar
La Biblia conservada en la Catedral de Valencia es una biblia portátil, diseñada para acompañar al santo en sus constantes desplazamientos.
Este formato compacto era habitual entre los predicadores medievales, permitiéndoles consultar las Escrituras en cualquier momento.
No se trata de un objeto simbólico, sino de una herramienta viva: San Vicente Ferrer iniciaba sus sermones a partir de un texto bíblico, el llamado “tema”, que desarrollaba en su predicación.
Otra Biblia para el estudio profundo
En contraste, la Biblia conservada en la Universitat de València presenta un carácter completamente distinto.
Se trata de una obra de gran formato, dividida en dos volúmenes, pensada para el estudio reposado.
Incluye además la glosa del cardenal Hugo de Santo Caro, un comentario exegético que acompaña al texto y convierte cada página en un espacio de interpretación compleja.
Dos libros, dos formas de entender la fe
Ambos manuscritos representan dos dimensiones complementarias:
- Movimiento y acción → la Biblia portátil
- Reflexión y estudio → la Biblia universitaria
Juntas dibujan el perfil de un predicador que combinaba la acción directa con una sólida base intelectual.
Un origen medieval con historia europea
La Biblia de la Catedral fue copiada en la segunda mitad del siglo XIII, probablemente en París, dentro del modelo de biblias de bolsillo ligadas a la predicación.
Por su parte, la de la Universitat tiene un valor añadido: fue un regalo del papa Benedicto XIII a San Vicente Ferrer entre finales del siglo XIV.
Anotaciones que revelan su pensamiento
Uno de los aspectos más fascinantes se encuentra en las anotaciones marginales.
En la Biblia de la Catedral aparece una nota junto al Evangelio de Mateo que interpreta el “Reino de Dios” como “mi predicación”, una frase que sugiere una identificación directa entre el mensaje y quien lo transmite.
Un detalle que permite entender la intensidad con la que el santo vivía su misión.
Misterios aún sin resolver
A pesar de los avances en la investigación, aún existen incógnitas importantes.
No se ha podido identificar con certeza la escritura autógrafa de San Vicente Ferrer, lo que dificulta atribuir algunas anotaciones directamente a él.
Además, en la Biblia de la Universitat existen recortes antiguos en los márgenes que han eliminado textos, posiblemente anotaciones posteriores, cuyo contenido se ha perdido para siempre.
Un legado que sigue vivo en Valencia
Más allá de su valor histórico, estas dos Biblias siguen ofreciendo una conexión directa con la figura de San Vicente Ferrer.
No son solo libros antiguos: son la huella tangible de un predicador que convirtió la palabra en acción y que dejó una marca profunda en la historia de Valencia.
Etiquetas:
Fuente: Archidiócesis de Valencia