Las acequias dentro de la ciudad de Valencia en 1845

febrero 13, 2021
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Esto es lo que podemos leer en la revista El Fénix (Valencia) de 1845

Antes de tratar del grave é importante proyecto de la conducción de aguas potables á nuestra capital, cuya mejora ocupa en el día la atención de su
populoso vecindario, parecenos oportuno dar una idea sucinta de las acequias que cruzan en varias direcciones la ciudad, que unidas á sus
innumerables pozos, forman como un inmenso estanque, cuya agua no se agota jamás, y sobre el que descansa esta gran población de una manera altamente admirable y bien entendida.


La acequia de Rovella ó Novella, según se lee en diferentes documentos antiguos, es una de las que hace mención en el privilegio 87 el rey D. Pedro II, y en el 138 de D. Jaime II, con el nombre de acequia de Ruzafa. Entra esta acequia por la parte que rompe la muralla junto al portal de la Corona, llamada antes de los Tintes, en la que se colocó una reja á expensas de la fábrica de Muros у Valladares poruña disposición fecha 3 de Enero de 1578 .


De esta acequia nacen diferentes rollos de agua que sirven para regar algunos huertos, y para el servicio de varias adoberías de los blanqueros. De estos rollos el primero es el que entra en el convento de la Corona, hoy casa de Beneficencia; el segundo el que atraviesa el huerto de los Peraíres llamado de el Tirador : el tercero es el que cruza el huerto de Ensendra, riega diferentes campos, y al llegar al huerto que conocemos por el del Partii, se divide en dos brazos; uno que pasa lamiendo las casas de la calle del Portal nuevo, y otro qne sigue al huerto del Carmen, donde unidos otra vez, sirven para el consumo de las blanquerías desaguando en el valladar ó valí de la puerta de Serranos.


También en la plaza de Mosen Sorell, se desprende de la referida acequia un rollo, conocido por el de la blanquería, que discurre por medio de la plaza, va á la del Árbol, y dividiéndose en diferentes brazos, termina en la blanquería para desaguar en el valladar de Serranos. Antes de llegar empero á la citada plaza hay otro rollo de agua que va á la casa de Misericordia, surtiendo á este establecimiento según provision de la referida fábrica del año 1679 .

Desde la Misericordia vuelve esta porción de agua á incorporarse en la acequia de Rovella por la acequia madre que está en la calle de la Vílanova, antes de la Morería. En rente de san Miguel hay otro rollo ó cadireta por donde el agua de esta acequia va al Portal de Valldigna, y buscando la calle de Roteros es corre en la rambla llamada de Blanqueros. Delante de las casas de donde corre la acequia madre que viene de la casa de Misericordia hay otro rollo, que desagua en el valladar mayor que vapor la Bolsería al Mercado.

En el Tros-alt ó Tosai, junto al que fue convento de la Puridad, existe otro rollo, de donde va el agua á la plaza del Esparto y de allí al vallador viejo del Mercado atravesando la Bolsería. Junto á la calle de Valeriola, ó Badríola, hay otro rollo en esta acequia, que cruzando el Mercado desagua en el valladar mayor á la esquina de la Lonja. En la de Ensendra hay otro rollo que lame el convento de la Encarnación, pasa por el huerto del Tríador y va al que era puerta de los Inocentes, siguiendo casi la misma dirección otro que está junto á la esquina de la calle de la Parra, que sale al valladar por la antigua puerta del Cojo. Las monjas del Pie de la Cruz toman una pluma de esta agua, que vuelve á la misma acequia delante del molino de la Rovel a por la Acequia podrida. Otro partidor que estaba dentro del molino surtía al convento de Magdalenas de agua suficiente, para el riego del huerto desde 1642, En los Porchets hay una almenara de piedra, y delante del convento de san Gregorio se ve otro rollo, por donde corre el agua que va por la acequia madre de la calle de san Vicente, la de Enllop y plaza de san Francisco hasta el valladar mayor. Finalmente esta acequia saliendo de la ciudad riega muchas tierras de la huerta de Ruzafa, cruzando antes en la calle de este mismo nombre un puente llamado de los Añades. Otro brazo que se desprende de la calle de la Sangre, pasa por delante del ex-convento de san Francisco , atraviesa el barrio de Pescadores hasta la calle de la Cequíola ; y del mismo rollo es el que corre por la esquina de la plaza de las Barcas, junto á la morera.

Tal es en globo la distribución de las aguas, que corriendo por bajo de sólidos puentes y antiguos canales, cruzan por cíen calles, formando una como inmensa red al rededor de los millares de pozos que se cuentan en la misma ciudad.


Tal vez demos en otra ocasión una noticia mas detallada de estos conductos, que trabajados maravillosamente son apenas conocidos; por ahora hacemos estas indicaciones para satisfacer en parte los deseos que nos animan de publicar tantas cosas notables que encierra nuestra hermosa capital. A pesar, pues, de esta abundancia de aguas, pocos barrios hay donde sea bastante buena la que sirve para surtir á sus vecinos. Para ocurrir, pues, á esta falta, y adornar mas nuestras plazas y paseos interiores, se lleva ahora á cabo la conducción de otras aguas, cuya salubridad esceda á las de nuestros pozos.

Hace ya muchos años que se ha conocido la importancia y utilidad de otras aguas mas sanas que las de los pozos, pues desde 1782 los ayuntamientos, los capitanes generales, los jefes políticos y la sociedad económica se han ocupado repetidas veces en promover este proyecto. El primero, de que se conserva noticia, fue el que se presentó el mismo año 1782 por el señor conde de Faura, personero del público : se nombraron comisiones y peritos, médicos y arquitectos sobre la cualidad, cantidad y posibilidad de la conducción de aguas de la fuente llamada de la Ailióndiga y otras varías del término de Chiva.

Posteriormente, sin embargo, en el año 1786 , D. Gaspar Ferrer y Pinos, síndico personero, aunque reconociendo la importancia de tener mejores aguas, y proponiendo que se utilizaran en fuentes públicas las de la casa llamada de la Cenia de esta ciudad, ó que se trajeran de sitio acomodadamente elegido
en el rio Turia, se opuso el proyecto de conducirlas de Chiva por su escasa cantidad, demostrándolo por una sumaría información hecha ante la justicia de Cheste-al-Campo, pero D. José Ferrando, encargado por el consejo de promover este asunto, demostró completamente lo contrario por los mismos
medios: de modo que la sociedad económica se halló en 1831 con estos datos contradictorios, y por falta de otros mas exactos y por lo considerable del coste tuvo que abandonar este proyecto.

El que proponía D. Gaspar Ferrer era la adquisición de las casas de la Cenia, el establecimiento de máquinas hidráulicas para elevar el agua á la altura necesaria , y la formación con ella de fuentes públicas; pero á pesar de que la sociedad tomó en consideración este proyecto, la comisión nombrada al efecto en 1842 manifestó, sin embargo, en un dictamen redactado por el ilustrado señor Azofra, su opinión contraría, no solo porque en su entender el agua de la Cenia, aunque mejor, no llevaba ventajas á las de los demás pozos, sino porque su cantidad no era tampoco suficiente para abastecer la ciudad. La misma comisión, después de haber hecho por otra parte una larga y escrupulosa nivelación desde Valencia á Cuarto, pudo convencerse también de que el punto elegido por el arquitecto D. Francisco Ferrer en 1834 no ofrecía tampoco el resultado que era de desear, para realizar la conducción de las aguas sobrantes de las cercanías de esta capital, abandonando por consiguiente el proyecto de aquel arquitecto, y resolviéndose por fin la comisión en no admitir otras aguas para abastecer á Valencia que las del Turia, como había ya indicado en su proyecto el referido D. Gaspar Ferrer. El del citado arquitecto mejorado con nuevas nociones y adoptado entonces por la sociedad, encierra datos muy preciosos sobre la toma de aguas, su calidad, su conducción, distribución, formación de treinta fuentes públicas en la ciudad, dos en la Alameda, dos en el camino del Grao y una en el mismo muelle, quedando aun cincuenta plumas para distribuirlas entre los particulares que quisieran adquirirlas.


La comisión, pues, opinaba: Primero : que era útil y posible el traer aguas potables á Valencia. Segundo : que el proyecto que mejor se prestaba á satisfacer esta urgente necesidad era tomarlas del rio Turia, estableciendo los purificadores necesarios. Tercero: que la toma del agua debía colocarse á la parte superior del azud de Moneada. Cuarto: que la cantidad necesaria para abastecer á Valencia no excedería de dos filas, y repartida esta entre las ocho acequias á proporción de su dotación, seria de todo punto imperceptible la disminución que experimentaría cada regante. Y quinto: que debía por consiguiente rectificarse con otro nuevo proyecto el del señor Ferrer, teniendo, empero, á la vista sus apreciables trabajos.
Tal era en suma el dictamen que en el referido año 1842 dio la ilustrada comisión de la sociedad al presidente del ayuntamiento, que lo era entonces D. José de los Rios.

Otras circunstancias, sin embargo, han acontecido después de aquel tiempo, y se ha dado por fin un decidido impulso á la conducción de aguas, que en el día se lleva á cabo con mucha perseverancia, y cuyas noticias en su realización ocupará otro articulo. — V. Boix. El Fénix (Valencia). 16/11/1845

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