¿Sabías porqué está roto el Santo Cáliz de la Catedral (El Grial de Valencia ) y lo que sucedió después?

marzo 2, 2021
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Mucha gente desconoce que el Cáliz o Grial que se custodia en la Catedral de Valencia está roto. No es apreciable por que la cara que se muestra de forma pública no deja verlo. Pero

¿Qué pasó? ¿Porqué está roto el Santo Cáliz de la Catedral (El Grial de Valencia ) y qué sucedió después?

Según podemos ver en el libro «El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia» de Don Antonio Beltrán, el Cáliz de Valencia rompió de forma involuntaria en 1744, reparándose después (según consta en un acta notarial en el protocolo de Juan Claver 1744, fol 583, vol 3238 del Archivo de la Catedral de Valencia).

Don Antonio Beltrán

«El 3 de abril de 1744, durante los oficios del Jueves y Viernes Santo del, disponiéndose en su interior la Sagrada Forma que se reservaba en el Monumento, fue trasladado el cofrecito de plata, donde entonces se guardaba el Cáliz, hasta el altar mayor de la Catedral y al sacarlo de su estuche y la Forma consagrada de la copa, ésta resbaló y se rompió en dos mitades, de las cuales, dice Sanchis Sivera que una se partió a su vez, en dos mitades o pequeños pedazos. Estas palabras no son rigurosamente exactas, puesto que los dos pequeños trozos que se rompieron corresponden uno a cada mitad de la partida copa. Consta que inmediatamente en medio de una gran alarma, se recogieron los pedazos, salvo los que corresponden al descantillado que tiene el Cáliz, se guardó todo en su cofrecito y se llevó a la capilla de las reliquias: en la tarde de aquel mismo día el maestro platero Luis Vicent, auxiliado por sus hijos Luis y Juan, recompuso la copa, que es pegada fuertemente al nudo de oro, levantándose cumplida acta do todos los extremos, de suerte que no pudiese dudarse de que los fragmentos utilizados eran los mismos originales. « 1

Por cierto, otro libro de obligada lectura es el de la Dra. Ana Mafé » El Santo Grial». Pero continuemos con nuestro relato el Cáliz escapó de las manos del canónigo Vicente Frígola y Brizuela y cayó, partiéndose en dos. El maestro platero Luis Vicent efectuó una reparación aquella misma tarde, realizándose tan maravillosamente el trabajo, que ajustados y unidos los fragmentos de la piedra con diversos ingredientes, quedó la copa del mismo modo que estaba antes del desgraciado accidente. Este fue realizado en presencia del notario Juan Claver que inscribió el acto, y la fractura no se observa ya, excepto dos pequeñas grietas. La impresión del accidente fue tal que el canónigo Frígola enfermó y murió días después»

Aunque sólo un puñado de personas, las más próximas al altar, fueron testigos, la muchedumbre que abarrotaba la catedral aquel Viernes Santo supo enseguida lo ocurrido. El rumor corrió como un reguero de pólvora por la ciudad. Todo eran murmullos y tristeza. Al arcediano de la catedral, el canónigo don Vicente Frígola Brizuela, mientras celebraba el ritual litúrgico, se le cayó el cáliz que se utilizaba en día tan señalado.

El Santo Grial se fracturó y se rompió el cuenco de ágata cornalina, la parte más preciosa del Grial. El cuenco que el papa Sixto II había encomendado al diácono Lorenzo y que llevaba en España casi 1.500 años.

Cuando el abrumado canónigo miró a su eminencia el arzobispo, pudo comprobar cómo tenía el rostro demudado. Aquello era una catástrofe. El arzobispo, pasado el primer revuelo y recogidos los trozos en que la sagrada copa se había fragmentado, dispuso que se llamase de inmediato al mejor de los plateros de la ciudad, el maestro Luis Vicent, quien tranquilizó los ánimos y, sin pérdida de tiempo, realizó un magnífico trabajo de restauración.

A los pocos días se celebró, con toda solemnidad, una misa con Te deum para que los valencianos pudiesen contemplar de nuevo la reliquia en todo su esplendor.

EL SANTO GRIAL ORO PURO Y 27 PERLAS

La copa; labrada en calcedonia, mide 9,5 cmts. de diámetro en la boca y 7 cmts. de altura desde la base hasta el borde. Procede de un taller de Antioquía o Alejandría. Fue labrado entre el siglo IV a. de C. y el I d. de C. El pie: un vaso algo ovalado e invertido, de 14,7 cmts. en el eje mayor y 9,7 en el eje menor. Lleva una guarnición de oro puro en el que van montadas 27 perlas y otras gemas valiosas. Tiene esgrafiada una inscripción en caracteres cúficos. (Siglos X y XI, de un taller cordobés) Un vástago de 7 cmts. de altura sirve de unión a las dos piezas anteriores. Es de oro puro. Tiene elementos de orfebrería carolingia y reminiscencias mozárabes y mudéjares.

LOS PAPAS DEL GRIAL…

A lo largo de los siglos, tres papas han estado directamente relacionados con el Grial de Valencia, dos de ellos vinculados a la leyenda o la tradición. Sixto II, quien entregase al diácono Lorenzo la copa que se habían trasmitido desde Pedro a sus sucesores en el episcopado romano. Benedicto XIII, el famoso Papa Luna, un tozudo aragonés que se enfrentó al mundo. Se dice que influyó en los monjes del monasterio de San Juan de la Peña para que accediesen al requerimiento de Martín el Humano en su deseo de que le entregasen el Grial. El tercero es Juan Pablo II, quien, en noviembre de 1992, en su visita a Valencia, lo tuvo en sus manos durante la misa que presidió en dicha ocasión. El próximo sábado 8 de julio el Papa, Benedicto XVI, llegará a Valencia donde, presumiblemente, el Grial tendrá, una vez más, un papel relevante en la visita que el Pontífice realice a la ciudad que lo guarda desde hace casi seiscientos años.

LAS OTRAS COPAS

Históricamente, múltiples copas se han disputado el honor de ser la utilizada por Jesús en la Ultima Cena. Las más importantes son:

El Grial de Jerusalén. Una tradición del s. VII asegura que un peregrino anglosajón lo vio en la iglesia del santo Sepulcro de Jerusalén. El Grial de Génova. Llamado Sacro catino, habría sido llevado a la catedral de San Lorenzo, en Génova, por los cruzados en el siglo XII.

El Grial de Antioquía. De dos litros, demasiado grande para pasar de mano en mano en la Ultima Cena. Pero San Jerónimo dice que había dos copas, una de plata para el vino y otra de piedra para el pan.

El Grial inglés. José de Arimatea, rico comerciante, le pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús, la lanza que lo hirió y el cáliz.Está en Glastonbury.

El Grial de Los Templarios. Durante doscientos años acumularon donaciones y reliquias, hasta que Felipe el Hermoso, rey de Francia, los acusó de brujería y los expulsó. Se llevaron a Inglaterra el santo cáliz.

El Grial de Francia. Protegido por las logias masónicas en la iglesia de Sainte Marie de la Mer, cerca de Arlés.

El Grial de la Patagonia. Está en una ciudad subterránea de la Patagonia argentina, en la meseta de Somuncurá, protegido por un inmenso escudo de roca basáltica.

(1) Cfs. Sanchis Sivera, pág 28.30. La narración original en Recopilación de especies sueltas perdidas, t I Valencia 1756, ms, de la Catedral, fol 206 vto a 210 «Declaración de la factura del Santo Cáliz»

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