Por una revalorización racional de la Atlántida

Jesús María Sánchez escritor y articulista, realiza esta entrevista sobre una revalorización racional de la Atlántida al doctor en filosofía, antropólogo y escritor José Orihuela Guerrero.

Jesús María Sánchez. ¿Por qué ocuparse sobre la Atlántida?

José Orihuela Guerrero: Por el papel que ha jugado y juega en nuestra historia. La Atlántida es un asunto de interés general de enorme relevancia mediática, tal como demuestra el hecho de que el número de publicaciones exclusivamente referidas al asunto se acerca a las cincuenta mil y que a principios de este siglo en el mundo de internet podíamos contabilizar casi un cuarto de millón de entradas que se ocupaban del tema.

Lo cierto es que el relato platónico sobre la Atlántida ha jugado un papel relevante, que en ocasiones ha llegado a ser decisivo, en una serie de acontecimientos relacionados con cuestiones geográficas, históricas, políticas, filosóficas e incluso religiosas. De ese modo, la Atlántida ha sido sucesivamente fuente de inspiración para conformar el pensamiento geográfico y geológico en la antigüedad clásica, acicate para el redescubrimiento de tierras emergidas más allá del Estrecho de Gibraltar durante la Edad Media y sobre todo con la llegada del Renacimiento, para tras el descubrimiento de América pasar a ser utilizada como recurso justificativo y legitimador al servicio del imperialismo español, como alternativa a la cosmovisión propuesta por la Biblia, como arma e instrumento del nacionalismo romántico y luego de ciertas ideologías ultraconservadoras que asolaron el siglo XX, sin olvidar su vertiente utópica y su repercusión en el mundo del arte, para terminar por último convirtiéndose en estandarte de todo un grupo de hipótesis que tienen en común su enfrentamiento en todo o en parte con el paradigma establecido en la actualidad en las ciencias históricas.

Jesús María Sánchez: ¿Cómo fue su encuentro personal con el tema?

José Orihuela Guerrero:  Mi primer contacto con el relato platónico sobre la Atlántida se remonta a principios de la década de los ochenta del pasado siglo, cuando mis preocupaciones respecto de las relaciones existentes entre la filosofía política y el pensamiento utópico me llevaron al estudio de La República, diálogo complementado por lo dicho posteriormente en Timeo y luego en Critias. Confieso que por aquel entonces presté una atención muy tangencial a la descripción de la Atlántida, y posteriormente diversas ocupaciones profesionales y privadas me hicieron olvidar completamente el asunto.

Hasta que un día cayó en mis manos un libro en el que, ante mi asombro, alguien parecía tomar prácticamente al pie de la letra lo expuesto por Platón sobre la metrópoli imperial atlántica, aportando una serie de supuestos datos y haciendo un buen puñado de afirmaciones tan sugestivas como carentes de referencias donde al menos fuese posible comprobar si lo que allí se decía era cierto o solo el producto de un ejercicio imaginativo. Y la curiosidad me empujó a, casi por puro divertimento, zambullirme en un montón de libros y artículos que versaban sobre el asunto en cuestión. De tan desorganizada expedición intelectual solo logré sacar realmente en claro que todo el mundo parecía bien saber donde estaba la Atlántida o bien que Platón era poco menos que un embustero dañino que había colocado su relato para confundir al género humano, engañar a un montón de incautos y desacreditar al paradigma actualmente vigente en las ciencias históricas y antropológicas. Pero he de confesar que el tema cautivó mi interés hasta el punto que me prometí algún día afrontar un estudio serio y metódico acerca de la cuestión. Y en el año 2009 decidí que por fin había llegado ese día, el principio de una investigación que a lo largo de más de una década me ha llevado a formular mi propia hipótesis respecto a la Atlántida.

Jesús María Sánchez:  ¿Es Platón el primero que nos habla de la Atlántida?

José Orihuela Guerrero: Uno de los argumentos más utilizados por los detractores de la existencia de un núcleo de historia objetiva en la cuestión de la Atlántida es el hecho de que Platón fue el primero que mencionó su existencia. El argumento parte de una cláusula no explícita, a saber, el rechazo al relato que el propio Platón realiza acerca de las fuentes a través de las cuales la historia de Atlantis llega a su persona: Solón y los sacerdotes de Sais. Pero aún admitiendo tal cosa, es difícil sostener que la primera noticia que tengamos de una entidad política situada en pleno atlántico sea la Atlántida platónica; salvo que estemos afirmando literalmente que nadie hasta Platón la llamó con ese nombre, cuestión por otro lado claramente absurda pues ya Heródoto nos habla de los atlantes como pueblo norteafricano ubicado en el litoral atlántico, e incluso en el siglo V antes de nuestra era un autor llamado Helánico de Lesbos (o Mitilene, según se prefiera nomenclar) tituló una de sus obras precisamente “Atlantis” (si bien desconocemos el contenido de la obra, lo indiscutible es que ya aparece el nombre).

Otro dato que podemos poner encima de la mesa a favor de la existencia de antecedentes al relato platónico es el referido al conocido como mapa de Heródoto, basado en anteriores mapamundis como los de Hecateo y Anaximandro, que hacia mediados del siglo V antes de nuestra era describe por su nombre el Atlántico, la cordillera del Atlas y el pueblo de los atlantes. Y no olvidemos las referencias de Plutarco, Eliano, Amiano Marcelino y Proclo a datos sobre la historia de la Atlántida que no encontramos en los textos platónicos.

En todo caso consideramos que la presentación de la historia de la Atlántida como una fabulación creada ex nihilo en la mente del autor de Timeo y Critias se contradice con la irrefutable lógica de los hechos, pues tanto en el mundo de la mitología y de las leyendas, como más concretamente en las tradiciones egipcia y griega, existe un abundante material que nos remite a una historia que guarda muchos puntos en común con lo transmitido por Platón.

Jesús María Sánchez:  ¿Era realmente una sociedad muy avanzada a su época?

José Orihuela Guerrero: Con motivo del análisis de la recepción del relato platónico a lo largo de la dilatada historia de casi dos mil quinientos años de duración que nos separan del pensador ateniense es posible detectar varios giros interpretativos de gran calado que se han adherido a la historia de la Atlántida de forma ciertamente dañina. Y uno de ellos, que desde luego se ha extendido por capas bastante amplias de la opinión pública menos informada sobre el tema, tuvo como protagonistas principales de su gestación a William Scott-Elliot, que incluyó incluso aeronaves en la lista de los prodigios tecnológicos con los que contaban los atlantes, y a Edgar Cayce, que además de coincidir en la atribución a los atlantes de la navegación aérea los presentó como capaces de generar electricidad, entre otras muchas habilidades de las que al parecer ni siquiera tenemos idea hoy día. Pues bien, no existe referencia ni indicio alguno en la obra de Platón que permita mantener dicha posición. No se dice en los diálogos que se ocupan del tema ni una palabra que pueda evocarnos el uso de la electricidad, ni la existencia de supuestas bombas energéticas de oricalco, ni digamos ya de aeronaves capaces de surcar los océanos.

Pero no podemos dejar de señalar que este tipo de atribuciones falsas han sido utilizadas a veces por los detractores de la posibilidad de que lo narrado por Platón tuviese en todo o en parte relación con hechos geohistóricos, con el claro objetivo de desprestigiar cualquier intento serio de desentrañar desde un punto de vista racional y científico lo que pueda haber de cierto en toda esta historia.

Jesús María Sánchez: . ¿Existió la Atlántida?

José Orihuela Guerrero: Diversas han sido las posturas adoptadas a lo largo de la historia hasta el presente respecto a lo narrado en Timeo y Critias. Estas posturas pueden agruparse en tres grandes grupos de opinión. El primero de ellos sostiene que Platón se inventó íntegramente todo lo narrado en los mencionados diálogos, luego la historia de la Atlántida sería una pura invención. El segundo afirma que todo lo consignado en esos documentos responde a una verdad objetiva, luego Platón se habría limitado a transcribir literalmente lo que le fue transmitido sin aportar por su parte nada a la historia en cuestión. Y el tercero opina que Platón tomó elementos geohistóricos y culturales objetivos como elementos a partir de los cuales construyó su relato, es decir, que la historia de la Atlántida sería resultado de la construcción realizada por Platón en base a una materia prima que le fue proporcionada por informaciones recibidas a lo largo de su experiencia vital.

Por nuestra parte, consideramos que las dos primeras posiciones son actualmente insostenibles y representan fases ya superadas del estudio sobre el tema de la Atlántida. No podemos olvidar que para Platón la filosofía era un actividad erótica destinada a aprehender intelectualmente la fragmentaria experiencia sensible con objeto es unir y dotar de sentido ese caótico material al alcanzar la estructura inteligible que rige el cosmos. Y en el tema que nos ocupa entendemos que no actuó de forma distinta, luego lo que hizo fue forjar intelectualmente una estructura que le permitió encajar las distintas informaciones que procedentes de diversas fuentes le llegaron acerca de acontecimientos históricos objetivos.

Jesús María Sánchez:  ¿Dónde estaba?

José Orihuela Guerrero: Es preciso distinguir si cuando hacemos la pregunta nos referimos a la Atlántida como talasocracia imperial de carácter intercontinental que nos refiere Platón o a Atlantis, la metrópoli principal que era capital de la civilización. Si nos referimos a la primera, parece que hay elementos suficientes para no desmentir a Platón respecto a la referencia a una civilización cuyo epicentro estaba en las costas del Atlántico, concretamente en el suroeste de la península ibérica, que logró extenderse por la cornisa atlántica de Europa y del norte de África y por islas del Mediterráneo occidental y del Atlántica, así como incluso por territorios del continente americano.

Y si nos referimos a Atlantis, la capital, en el diálogo Critias se nos dice claramente que le fue asignada a Atlas, el primer gemelo de la unión entre Clito y Poseidón, y que al segundo gemelo, Eumelo (Gadiro en la lengua de la región) le tocó en suerte la porción atlántica de la actual provincia de Cádiz entre el Estrecho de Gibraltar y la propia Gades. Luego es obvio que Atlantis, caso de existir, estuvo ubicada en la región contigua, en un estuario bañado por las aguas del Golfo de Cádiz, muy probablemente por tanto en un lugar situado entre Sanlúcar de Barrameda y el río Guadiana.

Jesús María Sánchez:  ¿Por qué no se pone en valor?

José Orihuela Guerrero: Es claro que cada autor da un significado concreto a la importancia e influencia del relato sobre la Atlántida en función de sus tesis particulares. Pero hay algo en lo que todos coinciden, a saber, que su mera existencia plantea importantes cuestiones que afectan al paradigma dominante en la actualidad en las ciencias históricas y antropológicas. Y la provocación de esa tensión crítica que nos invita a cuestionarnos nuestras verdades aceptadas es, tal vez, su mayor legado y el síntoma de su potencia y vitalidad aún hoy día, pero a la vez puede que explique en parte la auténtica alergia con que el mundo académico acoge la cuestión. Y es que a nuestro juicio los textos de Platón sobre la Atlántida afectan al paradigma científico vigente en lo que se refiere a tres cuestiones fundamentales y fuertemente conexionadas entre sí:

1. La antigüedad asignada al nacimiento de la civilización atlante, iniciada hace 11.600 años, desborda el marco actualmente establecido y nos invita a reflexionar sobre el concepto mismo de lo que hemos de calificar como sociedad civilizada.

2. La existencia de un complejo civilizado en la cornisa atlántica europea y norteafricana con epicentro en el suroeste de la península ibérica, autónomo en su formación respecto de las culturas del Mediterráneo oriental y a las que al parecer agredió en un momento histórico concreto, lo cual interesa al asunto referido a la dirección y sentido en que se expandió la civilización.

3. El conocimiento de la existencia del continente americano en el mundo antiguo y, por tanto, la existencia de contactos intercontinentales precolombinos entre el Viejo y el Nuevo Mundo a través del Atlántico, cuestión de enorme importancia en lo que respecta a la constitución de una verdadera ciencia antropológica.

Jesús María Sánchez:  ¿Por qué especialistas de tantas disciplinas?

José Orihuela Guerrero: Es tal la cantidad de datos que Platón pone encima de la mesa cuando nos habla de la Atlántida y tantas las vertientes implicadas que ello justifica el variado elenco de investigadores de distintas disciplinas que se han ocupado del tema, pues lo cierto es que una indagación sobre seria sobre la Atlántida ha de tocar forzosamente campos tan diversos como los de la filosofía, la historia de las ideas políticas y de las utopías, la mitología y la historia de las religiones, la zoología y la botánica, la oceanografía, la geología, la arqueología, la historia o la filología, sin olvidar la ingeniería y las técnicas navegatorias, la arquitectura, así como la antropología física y evolutiva, la astronomía o la geografía. Por ello, solo una visión holística que logre unificar las aportaciones de todas estas disciplinas puede arrojar auténtica luz sobre un problema que debido a sus múltiples vertientes e implicaciones es imposible tratar de resolver solo desde la perspectiva de una de ellas.

Jesús María Sánchez:  ¿Qué conclusiones han sacado tras la celebración del Curso de Verano?

José Orihuela Guerrero: Tras la celebración entre el 25 y el 28 de este mes de julio en la Sede de Santa María de la Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía, del curso de verano titulado “La Atlántida: Bases para una Aproximación Científica a su Estudio”, se ha alcanzado la conclusión de que el relato sobre la Atlántida que Platón transmite en los diálogos Timeo y Critias merece las siguientes consideraciones:

1. Dada su enorme repercusión en la cultura de nuestra civilización durante los últimos veinticinco siglos, merece ser considerado y reconocido como un elemento de gran relevancia en tanto que Patrimonio Inmaterial.

2. Que el relato bien pudiera albergar una realidad geohistórica y cultural, por lo que proponemos que se fomenten los estudios científicos con carácter interdisciplinar acerca del mismo.

3. La historia de la Atlántida y su catastrófico final adquiere una especial relevancia en nuestros días, dada la preocupación sobre la incidencia de las variaciones del entorno ecológico y climático en la sociedad actual.

Jesús María Sánchez:  ¿Qué deberían hacer los responsables institucionales?

José Orihuela Guerrero: Se trata de poner en valor las posibilidades de todo tipo (culturales, científicas, sociales, económicas, políticas, pedagógicas, éticas, ideológicas) que puede conllevar un análisis riguroso y científico de este relato, teniendo en cuenta su obvia incardinación en el Golfo de Cádiz y por tanto su relación indisociable con las provincias actuales de Huelva y Cádiz, los marcos andaluz, atlántico y mediterráneo, así como muy señaladamente el escenario iberoamericano en el que tanto ha tenido que ver la relación platónica desde la unión del Viejo y el Nuevo mundo a partir del siglo XV. En suma, hablamos de articular en torno a la problemática de la Atlántida una visión holística que contemple todas sus posibilidades científicas, culturales, pedagógicas, político-ideológicas, económicas y sociales.

Sobre el doctor en filosofía, antropólogo y escritor José Orihuela Guerrero 

Doctor en filosofía, antropólogo y escritor José Orihuela Guerrero

Nacido en San Roque (Cádiz) el 20 de marzo de 1961 y afincado en la provincia de Huelva desde 1986, José Orihuela Guerrero es Licenciado y Doctor en Filosofía por las Universidades de Sevilla y Huelva, así como Licenciado en Antropología Social y Cultural por la UNED. Director del IES “Vázquez Díaz” de Nerva durante más de quince años, desde el año 2004 desempeña su labor como Inspector de Educación, siendo en la actualidad Jefe del Servicio de Inspección de la Delegación Territorial de Educación y Deporte de Huelva. Durante una década ha impartido clases de Estructura Social, Cine y Sociedad, Ciencias Políticas, Prehistoria, además de Historia del Pensamiento Filosófico, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Premio “Oliva Sabuco” de ensayo filosófico en el año 2004 con “El Animal Inmortal”, su producción ensayística incluye la publicación en 2013 tanto del ensayo de filosofía crítica El Humanismo Tecnológico como del texto de antropología política Marco Antonio en Actium. En 2011 vio la luz su primera novela, El Proyecto Salvación, y en 2013 el libro de relatos cortos Los Papeles del Lector. En 2015 aparecieron la novela intimista A Tientas y el relato criptozoológico Plesiosaurio. Y como correlato literario de su investigación científica sobre la Atlántida publicó entre los años 2012 y 2016 la trilogía titulada La Reina del Mar (Donde Nace el Sol, Mediodía en Atlantis, Donde se Pone el Sol). Al igual que la última entrega de su trilogía atlante, también ha publicado con la editorial Niebla en 2017 su obra de relato más poemas El Oasis, de la que es continuación temática Teología de Tu Mirada.

Dentro de su contribución científica al estudio de la Atlántida destacan las siguientes publicaciones: “El Relato de la Atlántida en el Mundo Antiguo” (Revista “Bajo Palabra” de la Universidad Autónoma de Madrid), “La Atlántida de Platón: Aproximación a la Historia de un Relato” (Revista “Erebea” de la Universidad de Huelva) y “El Relato de la Atlántida: la Hipótesis Egea” (Revista de Filosofía “Eikasía” de la Universidad de Oviedo). Y su producción literaria sobre el mismo tema incluye la trilogía “La Reina del Mar”, “La Reina del Mar I: Donde nace el Sol” en la Editorial Círculo Rojo, 2014 (1ª edición en Editorial Entrelíneas, 2012), “La Reina del Mar II: Mediodía en Atlantis” en la Editorial Círculo Rojo, 2014, y “Donde se Pone el Sol” en la editorial Niebla, 2016. En julio de 2017 dirigió el seminario “La Atlántida, entre la leyenda y la verdad histórica” dentro de la 37 edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz (UCA) en San Roque. Y en el mes de julio de 2022 ha dirigido un curso de verano en la Universidad Internacional de Andalucía (Sede de Santa María de La Rábida en Huelva) bajo el título “La Atlántida: Bases para una Aproximación Científica a su Estudio”. Próximamente se publicará en la editorial Almuzara su hipótesis sobre la Atlántida, a la que denomina Hipótesis Creto-Atlanto-Americana.

 

Jesús María Sánchez

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