Un Alcoy espectacular celebra las Entradas de Moros y Cristianos

Alcoy, una vez más ha revivido este domingo las batallas de la Reconquista con sus Entradas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Internacional.

Alcoy/.- La coincidencia con el fin de semana y la meteorología, que finalmente ha respetado el día más llamativo de estos festejos, contribuyeron al lleno absoluto, con miles de personas que ocuparon al milímetro balcones y aceras de las principales calles del centro de la ciudad. Navarros, Tomasinas, Verdes y Magenta dan vida a la batalla medieval entre Moros y Cristianos.

Tras la primera Diana, que empezó cuando apenas rompía el alba, arrancó desde El Partidor la Entrada Cristiana, que este año corrió a cargo de la Filà Navarros. Desde lo más profundo de los bosques del norte, envueltos en un halo de misticismo, hicieron su entrada las tropas del Capitán, figura que encarnó el veterano festero José Vicente Jornet. Le precedieron grupos de amazonas y bailes de sobrecogedores aquelarres, así como imágenes tan espectaculares como las que dejaron los Zanpantzar, procedentes en este caso del pueblo de Ituren. Estos personajes tradicionales de la cultura vasca, que anuncian la llegada del carnaval agitando sus cuerpos de paja y sus cencerros, deleitaron al público con sus movimientos y contundentes sonidos.

Todo ello dio paso a la llegada del Capitán y su séquito de Damas y Caballeros. Una corte que dejaba patente su nobleza, aunque también su espíritu guerrero. En tonos de aguamarina, marfil, dorado y plata, más de 30 miembros de la familia acompañaron a Jornet y a su esposa, Chelo Jordá, que hicieron su aparición sobre una carroza que simbolizaba unas antiguas ruinas sobre las que había nacido un gran árbol blanco y rosado, protegidos con elegantes pieles y corazas. Les acompañó la música de Amando Blanquer y su pieza Aleluya, una composición que celebraba este año su 60 aniversario y que interpretó la Societat Musical Nova de Alcoy.

A las once y media de la mañana llegó el capitán a la Plaza de España y allí fue recibido por dos jóvenes de la Filà Alcodianos, el niño Arnau Vidal y la niña Adela Company, que le entregaron las llaves de la ciudad.

Al capitán le siguieron las atávicas danzas de la compañía folclórica navarra Muthiko Alaiak, de las que ya habían podido disfrutar un día antes locales y visitantes. Cerró la comitiva la fiera escuadra de esclavos, que avanzó al ritmo de la pieza Beltzak, interpretada por la Unión Musical Contestana.

Siguieron el resto de formaciones cristianas: Almogávares, Mozárabes, Vascos, Guzmanes, Maseros, Cides, Asturianos, Andaluces, Aragoneses, Alcodianos, Cruzados y Montañesos.

La figura de Pedro III de Aragón, El Grande, ha cobrado vida este 22 de abril en Alcoy con la Alferecía de la filà Tomasinas.

Y el desfile de la mañana concluyó con la esperada llegada del Alférez, este año representado por la Filà Tomasinas, cuyo principal cargo recayó en José Luis Calbo Silvestre. Este desfiló acompañado por sus damas, su esposa Elisa Botellay su hija Elia Calbo. Con un boato diseñado por Juan Climent e inspirado en las batallas de las Navas de Tolosa, su séquito se dividió en cuatro grupos, cada uno bajo la protección de una cruz cristiana: templaria, santiaguesa, hospitalaria y de Calatrava. Pero el plato fuerte fue la carroza del Capitán, coronada con un dragón de dos cabezas que se posaba sobre una réplica perfecta de la iglesia de Santa María.

Magestuosidad oriental

Tras una pausa para el almuerzo, el público volvió a ocupar sus puestos para asistir a la segunda parte de la jornada, más espectacular si cabe. La Entrada Mora inundó el aire vespertino de matices mucho más sensuales y de presagios de una batalla liderada por el gran ejército de la media luna.

Así, el Capitán Moro irrumpió con la Filà Verdes como abanderados. El caudillo, luciendo diseños de David Blasco, fue representado con sobriedad por Jorge Vaquer, escoltado por sus nietos. Sobre su carroza representó la llegada de Al-Azraq -junto a su multitadinario conjunto de jeques, jequesas y favoritas- a las puertas de la villa medieval alcoyana. Les siguieron los miembros de Chano, Domingo Miques, Judios, Llana, Benimerines, Berberiscos, Realistas, Marrakesch, Abencerrajes, Mudéjares, Ligeros y Cordó, que precedieron al Alférez Moro, este año sobre los hombros de la Filà Magenta.

El alférez de este año Santi Carbonell, quien pese a su juventud ha representado ya casi todos los cargos existentes en las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy, aunque siempre desde las filas cristianas, como miembro de los Cruzados. Sin embargo, sus lazos de amistad con la Magenta le animaron a hacerse con esta responsabilidad. Él mismo, junto a Víctor Ferrer diseñaron un boato que también ahondó en las raíces históricas y se inspiró en la batalla de Sagrajaspara plasmar la reunificación del ejército musulmán y su unión al reino de Taifas, comandados por Alí ibn Yúsuf. Ballets que trajeron a la memoria las dunas del desierto y las tormentas de arena de forma imaginativa y novedosa, desfilaron mientras el brillo de la “enramà” ya bañaban las calles.

Con la suntuosidad que caracteriza la presencia de las huestes mahometanas y con momentos tan intensos como los que aportaron los tambores de pasión de Almassora concluyó la Entrada Mora. Hoy lunes, las Fiestas seguirán con el día dedicado al patrón, San Jorge y concluirán el día 24 con las batallas de arcabucería.

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