Tras nueve años en liquidación desaparece Sáez Merino el fabricante de los vaqueros Lois

La empresa Sáez Merino ha sido declarada oficialmente extinguidas tras nueve años de concurso y liquidación, según el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) del pasado miércoles 16. El trámite, que pone punto final al grupo textil valenciano, creador de las emblemáticas marcas LoisCasterCimarron o Caroche, se produce ante la inexistencia de bienes de sus filiales Sáez Merino SewingSáez Merino Textiles y General Garments SA.

El último capitulo de la historia de una compañía nacida en la localidad de Millares (Valencia), cuando los hermanos Sáez Merino, Manuel y Joaquin vieron una oportunidad de negocio en la producción de pantalones vaqueros. En 1962 salieron al mercado los primeros vaqueros marca Lois y la emblemática enseña del toro causó furor entre la juventud de medio mundo, al haber logrado traspasar fronteras antes incluso de exportar sus tejanos, gracias al turismo. Con una extraordinaria visión comercial, Sáez Merino fue conquistando mercados y vistió a deportistas como Johan Cruyff o Björn Borg y a músicos como Rod Stewart o los integrantes de Abba.

El Toro fue la emblemática imagen de la marca Lois.

Los bajos costes de producción y el valor de la peseta frente a otras monedas les llevaron a saltar pronto fronteras, exportando a Holanda, Francia, Portugal, Alemania y Bélgica, situándose como los cuartos productores mundiales tras Levi Strauss, Wrangler y Lee. La publicidad fue entendida como una herramienta clave para la venta del producto, sus campañas en televisión se convirtieron en una referencia de la cultura popular de los años 80.

Al modelo de vaqueros de corte recto que tantas alegrías dio a Lois, unisex, con cierre de botones y cinco bolsillos, sin remaches, se unió más tarde su célebre cazadora Rodeo, más corta de lo habitual y con las mangas largas, fruto de un fallo de producción que desembocó en la moda de doblarse los puños hacia atrás.

En los años 70, con la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo, lanzó un diseño ceñido hasta la cadera y de pernera acampanada. A raíz de la separación del negocio, Manuel había conservado el mercado español y Canadá y se lanzó a la exportación. A partir de ahí, a la marca Lois se incorporaron progresivamente, otras marcas como Caster, Caroche (gama alta) y Cimarrón, que arrasó en Japón con su modelo elástico.

En 2006 hubo una segunda suspensión de pagos, con una deuda declarada de 65,8 millones, más despidos y cierre de plantas, que no lograron evitar que la sociedad matriz del grupo pidiese la liquidación en 2008. En aquel momento Sáez Merino conservaba dos factorías en Benaguasil (Valencia) y Daimiel (Ciudad Real), y apenas contaba con 350 trabajadores, frente a los 1.700 que llegó a tener en su momento de bonanza. Sus marcas Lois, Cimarron, Caster, Caroche o Vandervilt, fueron vendidas por la empresa matriz a distintos fabricantes, y han tenido desigual suerte en sus manos.

 

 

 

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