Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reunieron en secreto en La Moncloa el jueves

El presidente del Gobierno recibió al líder de Podemos el jueves en Moncloa para sondear la posibilidad de acuerdos en el Congreso. Foto en el  Congreso de los Diputados.

Agencias/.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, invitó el pasado jueves al líder de Podemos, Pablo Iglesias, a La Moncloa, según informa el periódico La Vanguardia, para sondear las posibilidades de una agenda legislativa común para lo que resta de legislatura, cuyo primer reto es la aprobación de los presupuestos generales del Estado del 2019, cuentas que el Ejecutivo debe presentar en septiembre en el Congreso de los Diputados. Pero también la inminente batería de leyes que llevan meses paralizadas o vetadas por PP y Ciudadanos en la mesa del Congreso. Al margen del contenido, la celebración del encuentro revela la voluntad de acercamiento entre el PSOE y Podemos que Pedro Sánchez había proclamado como su orientación prioritaria durante las primarias socialistas.

El grupo Confederal de Unidos Podemos, tras el dictamen del Constitucional rechazando los vetos indiscriminados del anterior Gobierno, ya presentó de nuevo casi una veintena de proyectos de ley que habían sido aparcados, de modo que pudieran tramitarse de nuevo, y el grupo parlamentario socialista por su parte, anunció esta semana que desbloqueará hasta 40 proyectos de ley que estaban vetados. Todo este plan de choque legislativo es el que tienen que consensuar PSOE y Podemos para cambiar el signo de la legislatura.

Ambas partes evitaron comparecer tras el encuentro del jueves, o dar fe de lo hablado durante la reunión, y ni siquiera comunicaron que la reunión se había producido. No obstante, según fuentes consultadas por este diario, el objetivo de Sánchez era tomar la temperatura de una eventual colaboración que amplíe su actual exiguo apoyo parlamentario, de 84 diputados.

Iglesias, en todo caso, y a pesar de este encuentro informal del pasado jueves, mantiene su propia agenda legislativa con una lista de prioridades que quiere marcar al nuevo Ejecutivo y que el viernes expuso ante el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos. Enumeró una veintena de iniciativas cuyo objeto es rectificar las políticas del PP en lo relativo a bienestar y empleo, igualdad de género, libertades políticas, transición energética y por supuesto, modelo territorial, entre otras.

Al margen del contenido de la reunión, que no ha trascendido, hay a priori varios escollos para un acuerdo amplio entre Podemos y el PSOE. El más evidente es el primer desafío del nuevo Ejecutivo, aprobar el techo de gasto, un asunto en que la formación morada tiene una posición contraria a la disciplina bruselense: Podemos quiere acabar con la “dictadura” del techo de gasto y ahormar las cuentas a un nuevo concepto: el “suelo de ingresos”.

Además, en la veintena de iniciativas hay varias sobre las que parece difícil el acuerdo, vistas las posiciones mantenidas al respecto por Podemos y el PSOE. La más evidente es la que afecta a las dos últimas reformas laborales, la primera de ellas realizada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que Podemos quiere derogar y los socialistas enmendar.

Algo parecido puede ocurrir con la última reforma de la ley de Seguridad Ciudadana, conocida como ley mordaza, de la que los socialistas son contrarios a varios artículos pero no a la totalidad de la reforma. Lo mismo puede aplicarse a la ley Antidesahucios, una nueva ley de Vivienda impulsada por Podemos y redactada junto a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), y otro tanto aplica a la exigencia de cierre de los centros de internamiento de extranjeros (CIE), a la recuperación del dinero del rescate bancario o al impulso de una reforma electoral que Podemos ha pactado con Ciudadanos y de la que el PSOE no es partidario.

En sentido contrario, sí es posible un pacto en materia de subida del salario mínimo, garantía de las pensiones y revisión del llamado factor de sostenibilidad, la ley de igualdad retributiva, la homologación de las bajas de maternidad y paternidad, la aplicación y dotación de la ley de dependencia o la reversión paulatina de los recortes en sanidad y educación públicas aplicados por los gobiernos de Mariano Rajoy.

La reunión no pareció modificar en este sentido el tono conciliador que Iglesias ha mantenido hacia el Gobierno desde el éxito de la moción de censura, a juzgar por lo dicho el viernes en el consejo de Podemos: “Estamos dispuestos a acompañar y a empujar en su labor a este Gobierno si decide avanzar por la senda que marcan estos retos. De la misma manera que será nuestra obligación ejercer como oposición si no lo hace. El próximo debate en otoño sobre los presupuestos, será una oportunidad crucial para definir y concretar estos retos y para definir cómo compartimos las tareas para llevarlos a cabo”.

El encuentro informal del jueves, no obstante, no ha sido el primero entre Iglesias y Sánchez desde que éste es inquilino de la Moncloa, toda vez el pasado lunes, tres días antes del encuentro en La Moncloa, el presidente del Gobierno acudió al tanatorio madrileño de la M30 a expresar sus condolencias a Irene Montero y Pablo Iglesias por el fallecimiento del padre de la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, un gesto que, a título privado, también señala la voluntad del presidente del Gobierno de mantener una interlocución privilegiada con Podemos.

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