Niños y adultos con discapacidad junto a familiares y voluntarios participan en un campamento en el Seminario de Moncada. Bajo el lema “Una vida, un sueño”

Moncada/.- Un total de 25 personas con discapacidad intelectual, niños y adultos, han participado durante una semana en un campamento de verano en el Centro de Convivencias Diocesano “Galilea”, ubicado en el Seminario Mayor de Moncada, con el acompañamiento de familiares y voluntarios.

Durante los días del campamento, que lleva por nombre Anawin -palabra en arameo que significa “hombre pobre, cuya riqueza es tener a Dios”-, los participantes han tomado parte en misas y momentos de oración, talleres, testimonios, dinámicas de grupo y excursiones, según fuentes de la organización.

Este año, un total de 30 voluntarios, junto a algunas familias de los jóvenes, han colaborado en esta iniciativa cuya finalidad es “a través de actividades y juegos ponernos al servicio de las personas con discapacidad, conociendo sus capacidades y redescubriendo las nuestras”.

La ambientación del campamento, que finalizó ayer y que este año ha llevado por lema ´Una vida, un sueño`, “ha tratado sobre tres historias, tres sueños y tres vidas de unos árboles que reflejan bastante bien que significa ser Anawin, es decir, tener una vida con sueños encerrados marcados por una fuerte realidad, pero con una férrea voluntad de seguir adelante y superar la adversidad, unas historias que cobran sentido con la presencia de Jesús”, según fuentes de la organización. 

Origen del campamento Anawin

Esta iniciativa surge de la Familia Consolación “formada por laicos que anuncian a Jesucristo a los que padecen cualquier necesidad”; de las comunidades de Fe y Luz Valencia, que centran su labor en familias con hijos que tienen discapacidad intelectual; el Cottolengo del Padre Alegre de Valencia, que acoge a personas con discapacidad; además del Seminario Metropolitano “La Inmaculada” y numerosos voluntarios.

La primera edición del campamento Anawin “nació a raíz de las Pascuas de servicio que realizaban las Hermanas de la Consolación en comunión con las comunidades de Fe y Luz”.

El domingo de Resurrección de 2014, “tras una intensa experiencia”, la hermana Inmaculada Agost, hermana de la Consolación, Carlos Bou, miembro activo de Fe y Luz junto con Amparo Gosálbez y Marta Fesneda, Laicas de la familia Consolación, comentaron la idea de crear un campamento de verano, “con el mismo sentido y corazón con el que veníamos haciendo las pascuas y el voluntariado”.

(Fotografías: Campamento Anawin de 2018, en el que han participado 25 “anawines”, familiares y voluntarios)

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