La gran empresa catalana

Silvia B.M. Ingeniera Industrial.

En mi opinión, es fácil ver en perspectiva cómo empezó esto del separatismo catalán.

Hace casi 40 años, las familias acomodadas catalanas vieron que eso del franquismo tenía los días contados y que algo había que hacer para mantener su alto nivel de vida. Vieron el cielo abierto cuando se gestó la transición y de lo que allí salió; La Constitución Española.

Como avispados comerciantes, que siempre han sido, tenían que ampliar el negocio familiar. Supieron posicionar a sus mejores negociadores al frente del grupo de los Padres Fundadores y vaya, si han obtenidos resultados para formar su gran empresa llamada “Catalunya S.L”, es decir “Catalunya Sinónimo de Lucro”.

En aquellos tiempos los papás orgullosos, que habían hecho dinero en el franquismo, exportaban a las Cortes Generales del Estado Español a sus hijos, formados en colegios elitistas, para seguir ampliando los negocios familiares. Cuidándose mucho de dejar a los verdaderos capos mafiosos en Cataluña para que gestionaran el dinero, aplicando sus propias matemáticas que se resumían en una única fórmula; “El que reparte se queda con la mejor parte” y por supuesto, siempre con el beneplácito del gobierno de la nación, fuera del color que fuera. Los puestos directivos o escaños nacionalistas se venden al mejor postor cuando se trata de mantenerse en el poder.

Para mantener esta gran empresa, de robo sistemático, cada vez necesitaban más mano de obra barata que les siguiera votando para seguir enviando a sus secuaces a Madrid y debo reconocerles su genial ocurrencia de empezar por el futuro de todos los países; los niños y cómo no, por su formación. Se les empezó a adoctrinar desde el 29 de diciembre del 1978, día en el que entró en vigor la Constitución Española y desde entonces no han parado.

Pero, el tiempo pasó y los niños ya han crecido lo suficiente para amotinarse contra el patrón y es lo que están haciendo. Ahora ya exigen las mejoras salariales de las que privaron a sus padres, por ser la mayoría inmigrantes deseosos de trabajar para ganarse la vida, la mayoría poco formada y sin ganas de montar follones. Como los capos no tenían  liquidez para taparles la boca,  al tenerlo todo en paraísos fiscales, se les acalló dándoles acceso al consejo administrativo de la empresa, es decir, dándoles representación parlamentaria.

Esto ha sido un Craso error y lo pagaremos caro. El gobierno español, no debería alimentar al monstruo en el que se ha convertido esta empresa porque acabará devorando tarde o temprano, pero claro citando el refranero español; Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

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