Fallece el escritor estadounidense Philip Roth a los 85 años

Nueva York. Prolífico ensayista y novelista, fue uno de los grandes narradores del siglo XX. Ganó el Pulitzer y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2012. Autor de obras como Pastoral Americana o El lamento de Portnoy.
Agencias/.- Autor de obras esenciales como Pastoral Americana o La conjura contra América, el aclamado escritor estadounidense Philip Roth ha muerto este miércoles a los 85 años, a causa de una insuficiencia cardíaca en un hospital neoyorquino.

Considerado una de las figuras fundamentales de la literatura del siglo XX, prolífico y agudo analista, Roth siempre puso el foco en las neurosis de la vida moderna de EE.UU. y no esquivó la polémica. Gran inconformista y agitador, sus textos reflejaron sin tapujos su curiosidad por la identidad personal, cultural y la creación artística de su país.

De origen judío polaco-ucraniano, la extensa y galardonada obra de Roth abordó el sexo, el deseo, la vejez, la muerte y el judaísmo como líneas constantes.

Philip Roth tuvo una única obsesión en toda su carrera: retratar a su país, Estados Unidos, en toda su extensión y con todas sus contradicciones, y por eso, pese a saber que era un autor leído en todo el mundo, escribió siempre por y para los lectores estadounidenses.

“La historia de los Estados Unidos, las vidas estadounidenses, la sociedad estadounidense, los lugares estadounidenses, los dilemas estadounidenses -la confusión, las expectativas, el desconcierto y la angustia estadounidenses- constituyen mi temática, como lo fueron para mis predecesores estadounidenses durante más de dos siglos”, dijo Roth en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2012.

Eterno candidato al Nobel, a lo largo de su vida, Roth (Newark, 1933) escribió 30 libros pero su mayor éxito le llegó con El lamento de Portnoy (1969), en la que el protagonista, Alexander Portnoy, cuenta sus aventuras sexuales a su psiquiatra y vive atormentado por los remordimientos y por su obsesión por el sexo.

También destacan sus memorias Patrimonio (1991), donde examinó la complicada relación con su padre y con el que ganó el Premio Nacional de la Crítica Literaria.

Sus historias siempre toman la realidad como punto de partida, pero también con un gran componente surrealista, y que hicieron de él el máximo exponente de la herencia de la gran literatura estadounidense, en línea con Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway o Saul Bellow.

“Hice lo mejor que pude con lo que tenía”

Nacido en Newark (Nueva Jersey) el 19 de marzo de 1933, pertenecía a la segunda generación de una familia judía emigrada de la región europea de Galitzia (Polonia/Ucrania).

Roth se licenció por la Universidad de Bucknell (Pensilvania) y obtuvo el posgrado en literatura inglesa por la Universidad de Chicago, en la que ejerció de profesor de escritura creativa. También enseñó en las universidades de Iowa, Pensilvania y Princenton (Nueva Jersey).

Su primera obra, Adiós, Colón (Goodbye Columbus), publicada en 1959, después de un año de trabajo como administrativo en el Ejército, es un libro compuesto por cinco relatos cortos sobre la vida de los judíos en EEUU que obtuvo el National Book Award, y lo situó en el primer plano del mercado editorial. Fue además la primera de sus obras llevadas al cine, en 1969.

Deudas y dolores (Letting go, 1962) fue su primera novela propiamente dicha, en la que narra la agonía de un joven catedrático que se debate entre razón y sentimientos, conflicto que constituye una de las claves de su producción literaria, a la que siguió Cuando ella era buena (When she was good, 1967).

Después de 50 años escribiendo, Roth decidió que su novela Nemesis -publicada en 2010 y que cuenta la historia de una epidemia de polio en su ciudad natal, Newark-, fuera su última novela.

A partir de ese momento, se dedicó a releer su obra para ver si no había “perdido el tiempo”, tal y como explicó él mismo en una entrevista con The New York Times en 2014, en la que explicó -utilizando una cita del boxeador Joe Lewis– que la conclusión de esa revisión fue: “Hice lo mejor que pude con lo que tenía”.

En 2017, publicó ¿Por qué escribo?, una colección de ensayos y trabajos de no ficción que había escrito entre 1960 y 2013.

Roth ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2012 y se convirtió en aquel momento en el cuarto premiado de nacionalidad estadounidense, tras los galardones a Arthur Miller (2002), Susan Sontag (2003) y Paul Auster (2006).

Su alter ego Nathan Zuckerman

En sus últimos años, Roth recurrió a lo existencial y a las crisis sexuales de la mediana edad como temas, siempre a través de una exploración recurrente de la vergüenza con el gran sentido del humor y la ironía que le caracterizaba.

A Roth le gustaba jugar en sus creaciones con la distinción entre los hechos y la ficción, a menudo poniendo el foco sobre novelistas neuróticos y nombrando a modo de juego en sus obras a algunos personajes con el nombre de “Philip“, aunque desdeñaba, ante el interés de sus lectores, que proyectara su verdadero yo en sus historias.

Desde 1992, momento en el que abandonó la docencia, se zambulló en exclusiva en la literatura. A lo largo de su carrera se ha servido de su personaje Nathan Zuckerman, su alter ego, para analizar con fino humor las desesperanzas y fantasías de sus compatriotas. 

Trabajó sin descanso para ser el autor de la novela definitiva sobre su país y lo logró a juicio de muchos con su brutal trilogía formada por American pastoral (Pastoral americana, 1997), I married a comunist (Me casé con un comunista, 1998) y The human stain (La mancha humana, 2000).

Un certero y demoledor retrato de su país que se conoce como “Los Estados Unidos perdidos” y que le hizo desde entonces un serio aspirante al Premio Nobel de Literatura.

La primera y la última novelas de esa trilogía fueron llevadas al cine, como otras muchas de sus obras, adaptaciones todas ellas fallidas porque el lenguaje de Roth es inadaptable a la palabra hablada, algo que ha pasado con otros genios de la Literatura como Gabriel García Márquez.

Las imágenes del cine nunca han logrado reflejar la intensidad y profundidad de un escritor que es considerado casi como un forense del alma humana, por la precisión con la que ha plasmado en sus obras el dolor, la crueldad o la soledad del ser humano.

Sus obsesiones: soledad, vejez, sexo y judaísmo

Roth volvió a remover los cimientos del mundo literario con La conjura contra América (The plot against America, 2004) a partir de un relato donde describe una versión alternativa de la historia de Estados Unidos.

En ella, el presidente Franklin Roosevelt es derrotado por el aviador Charles Lindbergh, un antisemita declarado que firma un tratado de paz con Adolf Hitler. Roth obtuvo por esta novela los premios Sidewise, de la Sociedad Estadounidense de Historiadores y el británico WH Smith Literary Award.

Ensayista, novelista y escritor de cuentos, Philip Roth fue especialmente prolífico y publicaba una novela cada dos años. Sus obras a menudo exploraron la experiencia judía en América. Roth, que se confesaba ateo, rechazó ser etiquetado como un escritor judío-estadounidense. “No es una pregunta que me interese”.

“Se exactamente qué significa ser judío y no es realmente interesante”, dijo al periódico The Guardian en 2005. “Soy estadounidense”, aclaró. En este aspecto fue criticado por supuestamente resaltar algunos de los estereotipos negativos que son achacados a los judíos.

Criticada por judíos y feministas, su obra recibió la práctica totalidad de premios excepto el Nobel. Medalla de Oro 2001 de Narrativa, el más alto galardón que concede la Academia Norteamericana de las Artes y de las Letras, y Medalla Nacional de las Artes, obtuvo además el premio Man Booker International en 2011.

Recibió el premio PEN/Faulkner Award por Operación Shylock (Operation Shylock: a confession 1993) y por La mancha humana y el premio PEN/Nabokov. También obtuvo el National Book Award con El teatro de Sabbath (Sabbath’s Theater 1995) y el prestigioso National Book Critics Circle Award con su novela Patrimonio (Patrimony: A True Story 1991).

En el 2012, ganó en España el Premio Príncipe de Asturias tras imponerse en la última ronda de votaciones al japonés Haruki Murakami. Estuvo casado dos veces. La primera con Margaret Martinson (1959-1963), que murió en 1968 en un accidente de coche. La segunda con la actriz inglesa Claire Bloom, de la que se divorció en 1994 tras un tormentoso matrimonio.

Después de la muerte de algunos amigos, incluido el novelista Saul Bellow en 2005, escribió Everyman, un trabajo corto de ficción sobre el declive físico y la muerte de un exitoso ejecutivo de publicidad.

El autor aseguró en varias entrevistas que se enfrentaba al acto de la escritura “lleno de miedo, soledad y ansiedad”, aunque añadió que “algunos días compensa completamente. En mi vida he tenido algunos de estos días maravillosos como escritor y eso es suficiente”.

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