El laboratorio espacial chino Tiangong-1 caerá probablemente el Domingo de Resurrección; España también está en su trayectoria

China vaticina que el aparato se quemará y pulverizará por la fricción con la atmósfera. Está en una órbita a una altura media de 189,5 km de la superficie terrestre. El Tiangong-1 es un módulo de diez metros de longitud y 8,5 toneladas de peso.

Agencias/.- El laboratorio espacial chino Tiangong-1 hará su reentrada en la atmósfera entre hoy sábado y el lunes, con mayor probabilidad mañana domingo, según ha anunciado la Oficina China de Vuelos Espaciales Tripulados (CMSEO, por sus siglas en inglés).

El organismo ha señalado en un comunicado que el módulo está actualmente en una órbita a una altura media de 189,5 kilómetros de la superficie terrestre y “se espera que haga su reentrada en la atmósfera” el domingo hora de Pekín (GMT +8). Sin embargo, esa fecha podría adelantarse o retrasarse en un día, ha añadido la nota.

Hasta ahora, los cálculos oficiales señalaban que el Tiangong-1, un módulo de diez metros de longitud y 8,5 toneladas de peso, caería entre el sábado y el miércoles, por lo que el último anuncio recorta en dos días ese pronóstico.

El Gobierno chino ha asegurado que la posibilidad de que caigan restos del laboratorio espacial a la Tierra es mínima, ya que los expertos confían en que se desintegrará por las altas temperaturas que genera el roce con la atmósfera.

El Tiangong-1, primer paso hacia una estación orbital permanente

El Tiangong-1, primer paso dado por China de cara a una estación orbital permanente propia, está sin control desde hace meses y desde finales del pasado año algunas agencias espaciales expresaron su temor a que sus restos impactaran en la superficie terrestre.

China vaticina, por el contrario, que la totalidad del aparato se quemará y pulverizará por la fricción con la atmósfera, cuando entre en ella. La zona donde podría producirse la reentrada del Tiangong-1 es una amplísima franja del planeta que incluye toda África, casi la totalidad de Suramérica, Australia, buena parte de Asia y el sur de Europa (incluyendo España, Italia y Grecia).

El laboratorio Tiangong-1 fue puesto en órbita el 29 de septiembre de 2011 y estuvo en funcionamiento hasta el 16 de marzo de 2016. China lanzó en septiembre de ese año su nuevo laboratorio espacial, el Tiangong-2, que acogió entre octubre y noviembre la primera misión tripulada con dos astronautas.

China tiene previsto comenzar en 2019 la construcción de una estación espacial compuesta por varios módulos, cuya conclusión está prevista para 2022.

La estación espacial china fuera de control esconde una amenaza aún mayor que su impacto en tierra

La estación espacial china fuera de control esconde una amenaza aún mayor que su impacto en tierra

La estación espacial china Tiangong-1, fuera de control desde marzo 2016, representa un peligro no solamente por la inminente caída de sus restos a la superficie terrestre, sino también por la posible dispersión de sustancias altamente tóxicas.

Según una reciente predicción del Centro de Estudios de Órbitas y Reingreso de Escombros de la corporación Aerospace (CORDS, por sus siglas en inglés), el laboratorio chino de 8 toneladas y media podría portar a bordo restos de un peligroso combustible denominado hidracina.

“Potencialmente, a bordo de la nave espacial puede haber una sustancia altamente tóxica y corrosiva llamada hidracina, que podría sobrevivir al reingreso a la atmósfera. Para su seguridad, no toque ningún residuo que pueda encontrar en el suelo ni inhale los vapores que este pueda emitir”, advirtió el CORDS.

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés), el contacto con esta sustancia puede provocar una serie de síntomas que incluyen convulsiones, ceguera temporal y coma en los seres humanos. En febrero de 2008, EE.UU. destruyó un satélite espía fuera de control alegando que su depósito de combustible estaba lleno de hidracina.

Los científicos señalan que los restos del Tiangong-1 impactarían contra la Tierra a finales de marzo. La mayor parte de esa área está cubierta por el océano, pero se mantiene una probabilidad de 1 en 10.000 de que los escombros aterricen en un área poblada.

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