Decreto ¿democrático? y de ¿plurilingüismo?

María José Martínez Fernández

Soy una madre que no hago más que leer y releer el famoso Decreto de Marzà para ver si consigo llegar a la misma conclusión que su hacedor, ya que, habiéndoseme considerado nula para decidir sobre la educación de mis hijos, he de entender que se está velando por su formación académica en todos sus ámbitos.

Mi lectura se detiene en el Artículo 10, me sorprende el hecho de que la lengua inglesa no se incluya hasta el segundo curso del segundo ciclo de Educación Infantil y con un máximo de cuatro horas, quedándose relegada la Lengua Castellana a cuatro horas; si el centro no decide aplicar el punto en el que se contempla la posibilidad de que el castellano no se introduzca como área lingüística hasta el primer curso de la Educación Primaria si se trata de un centro con alumnado mayoritariamente no valencianohablante (Artículo 5.1. punto c y Artículo 6.1. punto c).

En cuanto a Primaria, el inglés es reforzado a través del área no lingüísticade Ciencias Naturales (posibilidad solo existente en el nivel Avanzado 2); quedando el Castellano relegado a la asignatura lingüística y a otra adicional a elegir entre Matemáticas, Religión o Valores Sociales, Educación Artística o Educación Física, pero no se asegura una troncal más para el Castellano cuando, en los niveles Básicos del plan “plurilingüe”, es obligatorio desarrollar en valenciano, como complemento a la Lengua Valenciana, una troncal, y, al menos, una hora de Comunicación Oral en Valenciano.

Posteriormente, me paro en el Artículo 15.1. apartado a), según el cual, quedan tipificadas como “acciones preferentes de la Conselleria d´Educació las realizadas en los centros que aplican los niveles más avanzados con un alumnado mayoritariamente no valencianohablante o en los centros que aplican el plan “plurilingüe” en los territorios con predominio lingüístico castellano”. Y yo me pregunto: “¿Qué centro no va a elegir un nivel Avanzado con todos estos extras?”.

Finalmente, llama mi atención el Artículo 25, en cuyos puntos 2 y 3 se hace referencia a la obligatoriedad del uso de lengua vehicular usada en la enseñanza del área en cuestión, e igualmente, en los libros de texto y cualquier otro material curricular de apoyo. Sin embargo, en este mismo Artículo 25, en el punto 4, se detalla que las pruebas de evaluación escritas de las áreas no lingüísticas (Educación Física o Artística y Ciencias Naturales) vehiculadas en lengua extranjera, es decir, en inglés, el alumno podrá contestarlas en cualquiera de las lenguas oficiales (valenciano o castellano).

Y esta es la gran paradoja: si se vehiculan esas asignaturas en inglés, para que el alumnado adquiera la destreza lingüística inglesa, de la cual se congratula este fabuloso Decreto “plurilingüe”, ¿cómo es que no se exige en sus pruebas el uso de la lengua vehicular en la que se imparten, el inglés, pero no se permite bajo ningún concepto el uso del castellano o español en las otras asignaturas impartidas en valenciano? Mi asombro alcanza su punto más álgido cuando las certificaciones en inglés que se obtendrán en los niveles Avanzados del plan, deberán basarse en un alumnado capaz de controlar esa lengua en todos los contextos.

Pero, según Marzá y Oltra, los padres no tenemos capacidad de discernir y decidir sobre la educación de nuestros hijos; algo para lo que nuestra Constitución Española sí nos capacita en su Artículo 27; al igual que, afirman que se trata de un Plan “democrático” y “plurilingüe”.

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