El año 2017 va camino de ser uno de los tres años más cálidos, con registros de tiempo extremo sin precedentes

El informe de la OMM destaca el impacto sobre la seguridad humana, el bienestar y el medioambiente. Es muy probable que 2017 vaya a ser uno de los tres años más cálidos jamás registrados, con numerosos episodios de efectos devastadores, como huracanes catastróficos y crecidas, olas de calor debilitantes y sequías.

6/11/ 2017 (OMM).- Los indicadores del cambio climático a largo plazo, como el incremento de las concentraciones de dióxido de carbono, el aumento del nivel del mar y la acidificación del océano, siguen sin dar tregua. La cubierta de hielo marino del Ártico continúa estando por debajo de la media, y la extensión del hielo marino de la Antártida, que antes era estable, alcanzó, o casi alcanzó, niveles mínimos jamás registrados hasta la fecha.

En la versión provisional de la Declaración sobre el estado del clima mundial de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) se afirma que de enero a septiembre de 2017 se registró una temperatura media global de aproximadamente 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales. Como consecuencia del intenso episodio de El Niño, es probable que el año 2016 continúe siendo el más cálido del que se tenga registro, con 2017 y 2015 en segundo y/o tercer lugar, respectivamente. El período de 2013 a 2017 será el quinquenio más cálido jamás registrado.

La Declaración de la OMM, que abarca el período comprendido entre enero y septiembre, se publicó el día de la inauguración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bonn. En la Declaración se incluye la información presentada por numerosas organizaciones de las Naciones Unidas dedicadas a los impactos humano, socioeconómico y medioambiental en el marco de una iniciativa para proporcionar una reseña de orientación política de las Naciones Unidas más exhaustiva dirigida a las instancias decisorias sobre la interacción entre el tiempo, el clima y el agua y los objetivos mundiales de las Naciones Unidas.

“Los últimos tres años han estado entre los tres años más cálidos en cuanto a registros de temperaturas. Es parte de la tendencia al calentamiento a largo plazo”, dijo el Secretario General de la OMM, señor Petteri Taalas. “Hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extraordinarios, temperaturas que han llegado a +50 °C en Asia, huracanes sin precedentes en el Caribe y en el Atlántico que han llegado hasta Irlanda, devastadoras inundaciones monzónicas que han afectado a muchos millones de personas y una sequía implacable en África oriental”.

“Muchos de estos episodios –y los estudios científicos detallados determinarán exactamente cuántos- aportan señales reveladoras del cambio climático ocasionado por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero resultantes de actividades humanas”, añadió.

La señora Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que acoge la Conferencia de Bonn, dijo: “Estos resultados ponen de relieve los crecientes riesgos para las personas, las economías y el propio tejido de la vida en la Tierra a los que se expone la humanidad si no conseguimos encarrilar los objetivos y las ambiciones del Acuerdo de París”.

Los gobiernos, pero también las ciudades, los estados, los territorios, las regiones, las empresas y la sociedad civil gozan de un impulso sin precedentes que ha tenido una gran acogida. Bonn 2017 tiene que ser la plataforma hacia el siguiente nivel más alto de ambición de todos los países y sectores de la sociedad a medida que tratamos de reducir el riesgo del futuro y maximizar las oportunidades de una vía de desarrollo dinámica, que tenga en cuenta el futuro y sostenible”, añadió.

Los fenómenos extremos afectan a la seguridad alimentaria de millones de personas, especialmente a las más vulnerables. En un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se señala que, en los países en desarrollo, el 26 por ciento de los daños y las pérdidas causados por tormentas, inundaciones y sequías de mediana y gran escala recayó sobre la agricultura (cultivos, ganadería, pesca, acuicultura y silvicultura).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los impactos de las olas de calor en la salud mundial no solo dependen de la tendencia general al calentamiento, sino también del modo en que las olas de calor se distribuyen donde vive la población. Un estudio reciente muestra que el riesgo general de enfermedades o muertes relacionadas con el calor ha aumentado de forma constante desde 1980, y actualmente cerca del 30% de la población mundial vive en condiciones climáticas que provocan olas de calor extremas prolongadas. Entre 2000 y 2016, el número de personas vulnerables expuestas a episodios de olas de calor se ha incrementado en aproximadamente 125 millones.

En 2016 se desplazaron 23,5 millones de personas como consecuencia de desastres de origen meteorológico. En línea con años anteriores, la mayoría de esos desplazamientos internos estuvieron relacionados con crecidas o tormentas y se produjeron en la región de Asia y el Pacífico. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en Somalia ha habido más de 760 000 desplazamientos internos.

En el último número de Perspectivas de la Economía Mundial, del Fondo Monetario Internacional, se señala que las consecuencias adversas se concentran en países con climas relativamente cálidos en los que vive cerca del 60% de la población mundial actual.

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