La nueva ITV endurecerá desde el 20 de mayo su control y amenaza con encarecer las revisiones

 A partir del próximo 20 de mayo, fecha en la que entra en vigor la nueva normativa para este tipo de revisiones, los controles se prolongarán durante más tiempo.
Agencias/.- Ahora mismo, nadie sabe calcular cuánto más se demoraran los conductores en los talleres donde se realiza este trámite, pero todo el mundo da por hecho que los cambios introducidos por las autoridades van a complicar y endurecer los requisitos. El otro dato a tener muy en cuenta es que las modificaciones obligarán al consumidor a rascarse el bolsillo. Es más que posible, salvo sorpresa de última hora, que se produzca un encarecimiento destacable de la factura final.

Dicho todo esto, ¿por qué se modifica un sistema que ha permanecido prácticamente invariable durante las últimas décadas? Se trata de un mandato europeo. Una directiva de 2014 obliga a todos los países de la Unión Europea a armonizar sus inspecciones. Hasta la fecha, el nivel de exigencia y las pruebas realizadas distaban un mundo, por ejemplo, entre Alemania y Grecia. «El cambio permitirá que la ITV de cualquier país sea reconocida por el resto», explica Luis Gutiérrez, presidente de la patronal del sector en España (AECA).

¿Cuáles son las novedades más importantes? Sin duda, la medida más llamativa (y puede que polémica) será la introducción de la diagnosis mediante sistemas informáticos y electrónicos. Ya no bastará con pasar los test de frenado, de desgaste de neumáticos o de reglaje de las luces. A partir del 20 de mayo, todos los coches tendrán que ser enchufados a un equipo especial que verificará el estado de toda su electrónica interna.

En su contexto

¿Para qué? Principalmente para comprobar que no existe ninguna avería o disfunción importante, pero también para combatir un tipo de fraude que cada día está más extendido: la manipulación de los sistemas de depuración de gases, catalizadores y filtros. Hay cada vez más propietarios de coches diésel que piden a su mecánico que desconecten el filtro de partículas o las válvulas EGR (sistema de recirculación de gases), con el objetivo de evitar presuntos daños al motor. Hay estudios que afirman que este tipo de dispositivos, si se sigue una conducción ineficiente y a bajas revoluciones, acaban llenando de carbonilla el motor.

«Es cierto que hay un porcentaje apreciable de conductores que mete mano a esto», asegura un portavoz del Real Automóvil Club. La consecuencia de esta intromisión en la centralita del coche es un aumento de las emisiones y la polución. «La diagnosis acabará con estas prácticas», asegura el presidente de la patronal de las ITV. «Y es algo positivo porque refuerza el bien común, que no es otro que la seguridad vial, la protección de la salud de los ciudadanos y el medioambiente».

Necesidad de más inversión

La obligatoriedad de conectarse a la máquina cambiará radicalmente el actual concepto de ITV. En primer lugar, implicará mejorar la formación de los empleados. También a comprar nuevas máquinas para chequear los vehículos. Y, por último, hará que el proceso sea más complejo y largo, lo que, según apuntan las fuentes consultadas, obligará a elevar el precio. La ecuación parece clara: mano de obra más cualificada, más inversión en medios y tijeretazo a los ingresos por la reducción en el número de coches que pasarán a diario por cada una de las instalaciones.

Luces, frenos y gases, puntos flacos de los chequeos

Las deficiencias más frecuentes que se encuentran en las pruebas de la ITV tienen que ver con la iluminación -bombillas que se han fundido o contactos que activan sin ningún sentido las luces de freno o de marcha atrás son bastante usuales-, los frenos -especialmente los traseros y el de mano, que suele destensarse con el uso- y la emisión anómala de gases que contaminan el medio ambiente, causa de un 21% de los defectos graves detectados en las inspecciones. También el estado de la suspensión y de los neumáticos es un motivo bastante habitual para que el conductor deba volver a la ITV. Incumplir la normativa sobre inspecciones acarrea sanciones comprendidas entre 200 y 500 euros.

La patronal no descarta que haya que subir el precio de la ITV. «Antes de hacerlo, habrá que evaluar el impacto que estas novedades van a tener en los costes de la inspección. En mayo se incorporan nuevas exigencias y las estaciones tienen otro año adicional para adquirir los equipos necesarios, modificar sus procedimientos y adaptar sus sistemas informáticos», señala Gutiérrez. «Habrá que evaluar entonces la repercusión en los costes de inspección de los nuevos equipos de diagnosis, el mayor coste en el capítulo de personal y, en su caso, la construcción de nuevas líneas de inspección y estaciones ITV, si estos nuevos métodos saturan las ya existentes», concluye.

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